Leo lo que he escrito y veo como el ser humano vive buscando el sentido de su vida creyendo encontrarlo de repente en algún paso que da , quizás a la deriva, quizás previamente calculado.
Hoy quiero compartirles que sigo siendo Coach pero descubro que mi camino va de la mano de Jesús, que locura el haberlo tenido siempre a mi lado y redescubrirlo solo hasta ahora.
Ahora me enfoco en servir al ser humano, pero tengo claro que sin Su ayuda, nada somos, nada podemos.
Dejo de lado el Panteísmo que alguna vez rocé con mis ojos al leer ciertos escritos y me lo creí sin entender bien lo que escudriñaba inquieta mi mirada.
Hoy comprendo que el mundo va mas allá de creer que somos dioses, que la venta de la idea de que somos una parte de Dios, se desfigura en la realidad, donde en efecto somos parte de Él pero Él es superior a nosotros, no solo uno más entre nosotros.
Somos una parte de Su alma. La vida es un don dado por Él, y ahora me encuentro sentada frente a este computador queriendo decir, ¡el camino no se acaba nunca!, el proceso de aprender es hasta la muerte y sin saber si aún mas allá. La misión que Dios nos ha dado, si se lo pedimos, tarde o temprano la descubrimos igual que nuestra vocación (por cierto, son dos cosas distintas).
Es hermoso sentir esta paz que proviene de Él, tomar lo bueno que hemos aprendido y desechar lo malo, recapacitar sobre nuestros errores y pedirle que sea el alfarero de nuestra vida.
Hoy sigo siendo poeta, coach católica y bacterióloga , pero sobre todo y lo primero, soy digna hija de Dios, una mujer, esposa y madre feliz de poder entregar mi vida a Su servicio y el de mi familia y tener tiempo para Él.
De lo económico, bastante que a veces angustia, pero Él dará las herramientas para poder colaborar mientras veo a mis hijos crecer de mi mano y bajo Su mirada, y por supuesto bajo la intercesión de nuestra madre María que siempre ruega a Su hijo por nosotros.
Dios los bendiga.
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